BARRANCA GUERACHI; UNA AVENTURA HACIA OTROS TIEMPOS

Guerachi, mpio de Guachochi, Chih, México.- En este lugar enclavado en las barrancas del norte de México, justo donde la vegetación del bosque empieza a terminar para entrar en un cálido clima a la mitad de la barranca, se encuentra este paradisiaco lugar de descanso que tiene por patio de las habitaciones, una cascada de 60 metros de altura sobre el Río Verde donde el ecólogo mexicano, Martín Solís, ideó un auténtico lugar de relajación, mimetizado con la naturaleza. Las habitaciones pasan desapercibidas entre el paisaje.

En este sitio donde hasta el techo está cubierto de pasto, las habitaciones y un comedor gozan de una vista a la barranca, y de un huerto en su patio, además de poder pescar truchas, una especie de pescado nativo de esta zona que ha alcanzado popularidad por su sabor, el cual fue sembrado al pie de la cascada que también queda a unos cuantos pasos de las habitaciones.

El fundador de lo que ahora se llama “Complejo Kokoyome”, se inspiró en las construcciones antiguas de los indígenas que habitaron esta región hace más de 800 años, y que al ser una sociedad nómada, solo acondicionaban cuevas para vivir en ellas mientras el clima se los permitía, grupo indígena que según estudios arqueológicos y antropológicos eran llamados Kokoyomes, sin embargo, la arquitectura que utilizaron con materiales de barro, piedra y nopal, ha demostrado una resistencia milenaria y además muy barata y amigable con el medio ambiente, pues todos los materiales son proporcionados por la naturaleza en cada sitio.

Martín Solís, tomó el modelo de los antiguos Kokoyomes y construyó aquí unas habitaciones al interior de cuevas, plantó 40 diversas especies de frutas y verduras en cultivos cien por ciento orgánicos como parte del un proyecto turístico para los amantes de la naturaleza, la relajación y la aventura.

Para llegar a este lugar, se recorre un tramo de camino de terracería, y es parte de la ruta 4×4 que se desarrolla cada año para los aficionados a las cuatrimotos y vehículos de doble tracción que recorren varios kilómetros a través de las barrancas.

Este lugar, queda en la pasada de un camino público poco transitado y apartado de la civilización, a 35 kilómetros de la cabecera municipal de Guachochi, que por las características del camino sinuoso, está a una hora del pueblo más cercano.

En el lugar, ya se encuentran plantados más de mil árboles de aguacate, además de ajo, granado, higos, y otros árboles aptos para este clima tropical, por lo que en algunas temporadas del año, los visitantes pueden gozar de las frutas y verduras cortadas del árbol.

Aquí el turista se puede remontar al estilo de vida de hace mil años, nadar en el río y observar una gran variedad de especies de aves, pero sobre todo, es un sitio de relajación ideal para meditar y desconectarse de las ruidosas ciudades y el mundo de la tecnología.

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